Siempre pensé que disponer de un producto de excelente calidad era un requisito básico para la alta cocina. Y sigo pensando lo mismo a pesar de que algunos se empeñen en decir lo contrario.
Escucho a los cocineros más famosos de España y del mundo entero hablar de la importancia del producto en sus elaboraciones y de cómo se vuelven locos por encontrar cada día materia prima excelente.
Pero después algunos vienen a Galicia y el discurso cambia: los cocineros gallegos tienen una dificultad añadida para hacer alta cocina, que no es otra que la enorme calidad de nuestra materia prima, dicen. ¿En que quedamos, arre o so?.
El primero que tal dijo, hace ya algún tiempo, fue Sergi Arola en unas declaraciones al periódico, pero en los últimos días leí el mismo argumento dos veces: la primera a Albert Adriá, la segunda en Gastroeconomía, uno de los blogs del periódico Expansión.
Y me queda la duda de sí para destacar en el alta cocina es mejor tener a mano productos de mediocre calidad o conviene irse la un lugar donde estos abunden. También si suben o bajan ¡y eso que no son gallegos!





