La pasada semana el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que se establece la norma de calidad para las patatas de consumo en el mercado español, con el objetivo de mejorar la calidad y la adaptación de los productos ofertados a las demandas de los consumidores.
Según este Real Decreto habrá dos categorías: serán consideradas patatas de primera las que presente buena calidad y las características morfolóxicas regulares de la variedad a la que pertenezcan. El resto será de segunda. Estas dos categorías vienen la substituir a las tres existentes hasta lo de ahora: primor, calidad y común.
Las patatas también se clasificarán en tres tipos comerciales:
Primor. Patatas cosechadas antes de su completa maduración y comercializadas en los días inmediatos. Su piel se desprende fácilmente al frotarlas.
Nuevas. Patatas recogidas cuando ya maduraron por completo y comercializadas en las semanas siguientes, sin más almacenamiento que el necesario para el proceso comercial.
De conservación. Cosechadas completamente maduras y que pasaron por un período más o menos largo de almacenamiento.
Patata de Galicia
O Real decreto puede clarificar las cosas para los consumidores más exigentes y que reparan en el etiquetado de los productos más allá del precio de los mismos. Pero por el momento el consumidor medio se interesa fundamentalmente por el precio que va a pagar y, en todo caso, por las indicaciones habituales de para cocer, para freír y semejantes.
Resulta sorprendente que siendo Galicia, como es, productora de patatas de gran calidad, la inmensa mayoría de esa producción se consuma fuera, fundamentalmente en los mercados de Madrid y Barcelona. Hablo, claro está, de las patatas comerciales acogidas a la indicación geográfica protegida Patata de Galicia ya que no es cuantificable la patata producida para consumo propio, caso en el que cada agricultor produce aquello que mejor va con sus necesidades. Supongo.
La IGP Patata de Galicia ampara patatas producidas en cuatro subzonas (A Limia, Lemos, Bergantiños y A Mariña-Terra Cha), de la variedad Kennebec, la única autorizada en la IGP.
La Kennnebec es una variedad creada en Estados Unidos la mediados del siglo XX y que en Galicia se adaptó de manera sorprendente, produciendo una patata de un calidad muy superior a las que habitualmente se producen en el resto de España y que lo mismo sirve para freír que para cocer o asar, cosa que muy pocas variedades pueden decir.
Pero resulta sorprendente que por el momento sea la única variedad incluida en la IGP y que no exista más demanda de investigación sobre algunas variedades tradicionales gallegas que producen tubérculos de gran calidad, aunque seguramente en cantidades inferiores a la Kennebec.
Hace años saltó en la Terra Cha la noticia del descubrimiento de una de las antiguas variedades de patatas que se cultivaban en Galicia antes de la llegada de la Kennebec y otras muy productivas y que, en tiempos en los que era más importante la cantidad que la calidad, coparon nuestros campos. Cazona es el nombre de aquella patata tradicional que milagrosamente se conservaba en la Terra Cha. Años después, y no muy lejos, en O Valadouro, aparecía otra de esas patatas casi míticas: la Habanera de la que ya hemos hablado en Colineta.
Y no son las únicas. A Fina de Carballo y la Ganade son otras dos variedades tradicionales que bien podrían estar en las mejores tiendas y a precios muy rentables.
Por el momento la Fina de Carballo, la Cazona y la Ganade están en proceso de estudio, avance y limpieza de la planta por parte de los expertos alaveses, provincia donde tradicionalmente se centra lo mejor de la investigación sobre el mundo de la patata. La Habanera tendrá que seguir aguardando a que los productores se interesen por la variedad y demanden que se someta al mismo proceso que las otras tres. Al parecer el problema es que se trata de una patata de primavera que solo se puede producir en zonas con unas condiciones climatológicas determinadas. Se ve que aún estamos en el tiempo de producir mucho, aunque sea todo al mismo tiempo. Y mientras, las patatas tempranas seguirán llegando de Andalucía. Con una calidad más que discutible.
Foto: Patacas habaneras





