“Están locos estos de Quiroga” dirá Obelix en caso de que algún día se publique el album “Asterix y Obelix en la Ribeira Sacra“, que seguramente está ya dibujado pero muy guardadito para una ocasión especial.
En la viñeta en que tal exclama, el galo mira como algunos de Quiroga, en el sur de la provincia de Lugo, se afanan en recoger las aceitunas de olivos que bien pudo contemplar en su tiempo el Conde Lemos. Hablo, claro, del Conde de Lemos al que pudo suceder Pardo de Cela a finales del siglo XV, posibilidad que pudo ser la causa, según el historiador experto en la cuestión Antón Meilán, que le costó la vida al Mariscal.
Porque dicen que en Quiroga hay olivos que podrían alcanzar los 500 años de edad. Y siguen produciendo.
Cuenta Manuel Gómez, de Val de Quiroga, una de las dos marcas de aceite de la zona, que por allí hay unos ocho mil olivos, de los que estarían en producción alrededor de dos mil. Muchos son centenarios, pero también los hay que comienzan ahora a producir aceite, como nos explica Manuel Mondelo, de Aceiroga, la otra marca de aceite quirogués: “Este año la cosecha fue buena, y dieron aceitunas los olivos viejos y también los jóvenes“. Tanto Gómez como Mondelo plantan nuevos olivos cada año, y cada año buscan coger más aceitunas y producir más aceite.
En la cosecha de 2008, ya finalizada aunque pendiente de envasar, podrían salir al mercado entre 1.600 y 1.700 litros de aceite de oliva gallego bajo las dos marcas citadas. Val de Quiroga calcula que pondrá en el mercado alrededor de 1.500 botellas de medio litro (750 litros de aceite) y Aceiroga podría comercializar alrededor de 900 litros en botellas de medio y cuarto de litro. A estas cantidades habrá que sumar lo que lleven a la Mostra do Aceite de Quiroga los cinco cosecheros que participan en la misma, que puede llegar en total a unos 500 litros, vendidos en botellas de cuarto.
Por el momento no hay fecha para la Mostra de 2009, según indica Guillermo Nogueira, propietario del molino de Bendilló, el último molino tradicional, movido por un burro, que queda en la zona en funcionamiento, después de su restauración y en el que se celebra dicha muestra. “Aún tenemos que juntarnos para decidir la fecha“, asegura Guillermo, quien también dice que previsiblemente la Mostra será en marzo, como es habitual, “para aguardar que el tiempo mejore“.
Pero aún faltan dos o tres años para que la producción de aceite de oliva gallego tenga una cierta entidad. Será allá por 2010 o 2011, cuando comiencen a producir aceitunas las 25 hectáreas de olivos plantados en la provincia de Ourense, en montes comunales, con el apoyo de la Consellería de Medio Rural. Se trata de 37.000 olivos de distintas variedades, incluida la “galega” procedente de Portugal. La única empresa gallega que envasa y comercializa aceite de oliva a gran escala, Aceites Abril, será la encargada de elaborar el aceite con las aceitunas orensanas, aguardando llegar a cerca de 60 mil litros al año de aceite de oliva gallego en poco tiempo.
A estas alturas del cuento Obelix ya duda. Más después de escuchar a Manuel Mondelo decir que el del aceite es un negocio más seguro que el del vino: “Vendo todo lo que produzco sin salir de casa“.





