En los últimos tiempos proliferan por todo el país los concursos de tapas, organizados unas veces por los ayuntamientos, otras por asociaciones de hosteleros y ahora también por asociaciones gastronómicas, después de lo visto hasta ayer en Sarria (Lugo)
- ¿Y luego que vio usted en Sarria?
- Pues no vi nada, amigo Petisuis, porque me enteré esta mañana de la celebración de un concurso que finalizó ayer.
Normalmente los concurso de tapas nacen con el objetivo de promocionar. Habitualmente se busca la promoción de una cierta villa o ciudad como destino gastronómico y, al mismo tiempo, la promoción económica de los negocios de hostelería de dicha ciudad o villa. Cada tapa, cada vino que se vende es una ayudita más para mantener vivo un sector que crea mucho trabajo, directo e indirecto, y por lo tanto mucha riqueza para el país.
Así que uno de los elementos fundamentales de cualquiera concurso de tapas debe ser la promoción del mismo por todo el país y fuera de él si es posible, cosa que no siempre se cumple, como sucede en este de Sarria, del que hasta hoy no había visto publicada una sola línea.
Estoy seguro de que las radios locales, la edición para el sur de Lugo de La Voz de Galicia o El Progreso, le dieron cobertura al concurso, pero eso solo sirve para informar a los propios de la zona y que no se entere nadie más.
La estructura de los periódicos gallegos puede resultar muy interesante a nivel local, ya que sin ediciones La Voz de Galicia no cubriría muchas informaciones, lo incluso que El Progreso dedicaría a A Mariña de Lugo una página diaria en vez de dieciséis. Pero no deja de ser una trampa. Los locales están muy bien informados de lo suyo, pero su información no sale del ámbito puramente local. Nunca tan invisible fue A Mariña para el resto del mundo que ahora que tiene edición propia de La Voz y del Progreso.
En Sarria estarán satisfechos con la cobertura informativa dada a su concurso sin caer en la cuenta de que los que viven a una hora de camino no se enteraron de nada. Hoy el buen paño no se vende solo en el arca, como dice el viejo refrán. Hay que pregonarlo a bombo y platillo y para eso nada mejor que un experto en materia de comunicación. Podríamos volver con los refranes y recordar el que recomienda al zapatero dedicarse a sus zapatos, que se puede aplicar a cocineros, médicos, abogados, periodistas, para que se apliquen a su cocina, medicina, leyes o información. Excepciones hay, y podría citar algún bueno cocinero que se formó como abogado, o médicos que son espléndidos comunicadores, pero son excepciones.
Vean en este post también una autocrítica por no haberme enterado antes del concurso de Sarria… y de tantas otras cosas. Porque en definitiva mi trabajo es buscar la información allí donde está, sin aguardar que me la traigan a casa