Foto: 1951-52 Fondo Vega, Arquivo Histórico Provincial de Lugo.
Incluída en “250 anos das feiras do San Froilán”

© Colineta, 8-11-2008.- Con la llegada de noviembre marcharon de Lugo las pulpeiras que ponen olla en las fiestas de San Froilán y después siguen cociendo y vendiendo pulpo durante el resto del mes. La costumbre de prolongar durante todo el mes la temporada del pulpo hace de Lugo, y del San Froilán, la verdadera capital gallega del pulpo á feira, aunque parte de las pulpeiras que allí ofician sean de O Carballiño, como es el caso de Aurora, a la que no pude visitar en la alameda luguesa aunque me llamó para convidarme a una tapa.

Como jurado del cuarto concurso de tapas de Lugo recibí de regalo algunos libros editados por el Ayuntamiento con temáticas diversas, pero siempre alrededor de la ciudad. Uno de ellos, “250 años de las Ferias del San Froilán” recoge historias, datos y anécdotas de lo que fue y sigue siendo el San Froilán, una fiesta que nació en realidad como feria de ganado hace ya 254 años. El 20 de marzo de 1754 el rey Fernando VI, por Real Provisión, concedía a Lugo la facultad de celebrar una feria anual de ocho días de duración a comienzos del mes de octubre. Queda claro, pues, el origen de la devoción que Lugo profesa por el pulpo á feira en el mes de octubre.

Pero en este libro, con textos de Alejandra Cabana, Pilar Rodríguez y Mercedes Vázquez encontré otros datos de interés gastronómico. No, no esperen como yo esperaba, encontrar información sobre la primera vez en que las pulpeiras prendieron el fuego en el San Froilán. Ese dato no está.

Pero sí se habla de la tradición de servir anguilas en las ferias de San Froilán, anguilas que se pescaban en los caneiros del río Miño y se comían frescas o curadas. Según datos recogidos por Anxel Fole o Adolfo de Abel Vilela, las ferias y fiestas de octubre eran el tiempo de más consumo de anguilas en Lugo. Las autoras del libro afirman que según Fole y Vilela, el pulpo llegó a Lugo cuando las anguilas comenzaron a escasear.

Pero resulta evidente que no todo es pulpo en Lugo durante octubre. Ni ahora ni antes.

Los tiempos cambian y también las realidades, así que a lo largo de octubre autoridades locales, provinciales y autonómicas no dejan pasar la oportunidad de acercarse a las casetas del San Froilán y disfrutar de un menú que siempre comienza por pulpo, acostumbra a seguir con carne ao caldeiro, y termina con el dulce ya casi oficial de la fiestas: las tejas de almendra. Un menú ciertamente campesino y popular, si exceptuamos esas tejas de reciente incorporación.

Si hoy es impensable no ver a los políticos en el San Froilán, en otro tiempo era impensable ver a las autoridades y gente fina de la ciudad mezclada con la plebe y comiendo con un palillo del plato comunal. Los poderosos de Lugo organizaban sus propias fiestas y bailes en lugares exclusivos como el Casino, y debemos suponer que cuándo salían a comer por las fiestas asistirán a los mejores restaurantes y hoteles de la ciudad.

En 1916 la prensa local recoge anuncios de los menús en los hoteles Méndez Núñez y Vera.

El primero ofrece “Arroz con pollo, a la valencia. Ternera con tomate. Pasteles rellenos a la bechamela. Gallina trufada. Vino de Peares. Postres variados”. Para el almuerzo (en la provincia de Lugo la comida del mediodía), el precio es de 3 pesetas.

En el hotel Vera el precio del desayuno sube hasta 5 pesetas y el menú se compone de de “Entremeses. Paella. Langosta en salpicón. Perdices. Quesos, fruta, dulces, Botella vino Rivero (sic) corriente”. Para la comida, y por el incluso precio de 5 pesetas, ofrecen Entremeses. Ragout. Jamón con guisantes. Pollo con ensalada. Postres. Una botella de Rivero (sic) corriente“.

Finalmente el Hotel Universal no específica el menú. Se limita a anunciar que cinco platos, sobremesa y vino costarán 4 pesetas al mediodía. La cena será de cuatro platos a un precio de 3,50 pesetas.