El “reverenciado” (lean las comillas con un deje de ironía) habla hoy de Casa Marcelo en El País Viajero. Comparto su opinión de que la merluza de Celeiro con caldo de pimientos (y pil-pil de limón, que es la causa de la acidez) es un plato memorable. El mejor de cuantos le probé a Marcelo.

Pero no estoy de acuerdo en sus descalificaciones del tomate kinder y la vieira con ramallo de mar. Soy testigo (pasó en mi mesa) de que con el kinder Marcelo consigue que le gusten los tomates incluso a quien en condiciones normales no los soporta. Y la combinación de la vieira con el alga resulta ligera pero muy interesante.

Claro que Capel siempre tiene que dar una de cal y otra de arena.