Hoy, 5 de octubre de 2008, Lourenzá celebra la Festa da Faba, un producto de altísima calidad al que aún le queda mucho camino por andar en Galicia, donde ya casi todo el mundo escuchó hablar de él pero muchos aún no probaron.
En la villa del Conde Santo se exalta la que debería llamarse Faba da Mariña, pero por torpeza de una mayoría en la que hay que incluir productores, alcaldes, políticos mariñanos en general y consellería de Agricultura, antes, y Medio Rural, ahora, oficialmente lleva el nombre de Faba de Lourenzá. La parte por el todo.
- Niño, ya empiezas otra vez con tus manías, que no le interesan a nadie.
- Pues sí Filomeno, aquí me tienes haciendo amigos en Lourenzá, pero que quieres, uno es así de empecinado y no voy a cambiar por mucho que mis manías no interesen.
Filomeno Petisuis, mi amigo de O Cadramón, hace que se marcha, así que cambio de asunto y dejo el nombre de las “fabas” para un próximo desbarre. Tampoco me voy a entretener en el asunto de si las fabas son en castellano “habas” o velocidad.
El caso es que las Fabas da Mariña sirven para mucho más que cocinar fabadas o mezclarlas con almejas, que en los dos casos tengo por platos importados de la vecina Asturias, o con pulpo, que así las comí, y muy buenas, hace ya tiempo en el Selmira de Cangas (para los mariñanos Cangas no lleva apellido, pero para el resto de gallegos debería escribir “Cangas de Foz” y distinguirla así de la otra Cangas, la del Morrazo). Y hace menos de un año ví a un cocinero cambadés, Antonio Botana, cocinar las fabas con chocos de la ría.
Pero queda mucho por hacer con este producto. Tres años atrás yo llevaba a la radio (entonces colaboraba en la Radio Galega) y después traía a Colineta una receta que me gusta mucho: la mermelada de “fabas”.

