Almorzo no chanto/ Comida en la piedraCocidos con algunas variaciones sobre lo tradicional, oreja de cerdo con foie y guiso de calamares son los ganadores de los premios concedidos por el jurado en el 4º Concurso de Tapas de Lugo.

Guiso de luras / Guiso de calamares

Imaxinando un cocido / Imaginando un cocido

Orella de porco celta con foie / Oreja de celdo celta con foie

A las diez de la mañana hacía frío en Lugo, pero los miembros del jurado finalista de la cuarta edición del Concurso de Tapas de la ciudad de las murallas rápidamente entramos en calor, ya que uno de los premios que había que decidir era el del maridaje con vino de la Ribeira Sacra, que tuvimos que probar en ocho ocasiones en el transcurso de la mañana, ya que otras tantas eran las tapas que llegaron a la final, de un conjunto de 40 participantes.

Al final las cosas estuvieron muy claras para el conjunto del jurado y los primeros premios correspondieron al Guiso de calamares con espuma de fabas presentado por el Mesón de Alberto en la categoría de tapa tradicional y al Cerdo celta: imaginando un cocido de la cervecería La Estrella en la categoría de tapa creativa.

Los segundo premios fueron para Comida en la piedra, del Ikebana Bar (tapa tradicional) y la Oreja de cerdo rellena de foie con reducción de vino de la Ribeira Sacra, del restaurante parrillada O Ventorro (tapa creativa).

La oreja de cerdo con foie recibió además el premio al mejor maridaje con vino de la Ribeira Sacra.

Hubo un buen nivel en las ocho tapas que llegaron a la final, aunque con algún altibajo, pero también se pudo apreciar lo que está sucediendo casi sin excepción en todos los concursos de tapas de Galicia: la indefinición en lo que es tradicional y creativo. En el caso de Lugo fueron los propios hosteleros los que incluyeron sus tapas en una de las dos categorías establecidas, dándose el caso que una tapa de cocido está en la categoría de creativa más que nada por la forma de presentarlo mientras que otra de la categoría tradicional lleva entre sus componentes una espuma. Y prácticamente las mismas consideraciones se pueden hacer respeto de las restantes tapas finalistas, así que de cara a nuevas ediciones habría que pensar en definir en las bases lo que es creativo y lo que es tradicional.

AMPLIACIÓN: los premios del público fueron para el Secredo de pulpo del Mesón da Pelusiña y la Comida en la piedra de Ikebana Bar. Los curiosos pueden ver parte del jurado en acción, concretamente en el restaurante Paprika, en El Progreso del sábado (página 4). Me rodean Rodrigo Roza, ganador del Concurso Nacional de Tapas de Valladolid en 2007 y una de las organizadoras

Fotos, de arriba abajo: Comida en la piedra, Guiso de calamares, Imaginando un cocido, Oreja con foie