Leo en un periódico que las asociaciones de productores gallegos de mejillones llegaron a un acuerdo y eso va a suponer un incremento de precios para la industria conservera.

En otro periódico veo que dicha industria, a través de Anfaco, advierte de que en esas condiciones va a dejar de comprar mejillón gallego.

Después escucho en la radio que los productores de mejillón le dicen a la industria que los consumidores les van a demandar producto gallego y a continuación escucho en mi cabeza un estruendo de campanas.

- Escuchemos la voz de los supertacañones.

Cierto que no es por tacañería, pero no menos cierto es que los consumidores españoles, y naturalmente los gallegos, miran poco las etiquetas de lo que compran, costumbre que la industria potencia con tamaños de letra casi ilegibles, rótulos impresos en amarillo sobre fondo dorado, y tantas otras cosas.

Y encima estamos en crisis. Algunos industriales aun no pararon de reír. Especialmente aquellos a los que lo mismo les da meter en la lata mejillón gallego que chileno o chino. En la caja van a poner en letra grande “fabricado en” seguido de la villa coruñesa o pontevedresa donde se encuentra la factoría. Y en letra muy pequeñita: “producto de China”. Serán atontados, ¡que mas da el tamaño de la letra si nadie lo va a leer!