Confundimos fabas y habas con más facilidad que el tocino con la velocidad… y quedamos tan panchos

Que las fabas no son habas lo deberíamos saber todos en Galicia. Pero no. Y pasa lo que pasa. Cada vez que traducimos una palabra por la otra estamos confundiendo el tocino con la velocidad y, lo que es peor, estamos confundiendo a los lectores de fuera de Galicia que sí saben distinguir entre habas y alubias.

Ya he hablado mucho sobre el asunto y vuelvo a traerlo aquí porque con motivo de la aprobación de la IGP de la Faba de Lourenzá (R.I.P por la faba de la Mariña) acabo de encontrar un medio de comunicación gallego que publica una foto de habas superpuesta sobre otra de fabas. Lo peor del caso es que también descubrí que el OpenTrad, traductor gallego-castellano con el que me ayudo para mis traducciones también hace la misma traducción y yo incluso acabé poniendo habas en un par de post cuando debería decir alubias. Ya arreglé el problema, fruto de una mala corrección por mi parte de la traducción al castellano.

No fue esta la primera vez que veo la foto de las habas sustituyendo a las fabas en medios gallegos. Hablo siempre de medios especializados en gastronomía, no de medios generalistas. Me parece grave que un especialista en gastronomía pueda confundir ambas fotos.

Porque resulta que fabas y habas ni son la misma cosa, ni son hermanas ni primas ni tan siquiera tienen su origen en el mismo continente.

Las fabas (alubias, judías, porotos, fréjoles… en castellano, Phaseolus vulgaris de nombre científico) proceden de América, mientras las habas (Vicia faba, tengo que preguntar si en gallego tienen algún nombre distinto de faba) se supone que proceden de Asia Central o del Mediterráneo. Las primeras se cogen ahora, a finales de verano y comienzos del otoño, las segundas son propias de la primavera. Las segundas ya las consumían los antiguos egipcios, las primeras nos llegaron después del descubrimiento de América. Con las primeras se hacen fabadas, con las segundas no.

En la primera foto unas espléndidas fabas de la fabada que comí en Domínguez. En la segunda, tomada de la cuenta de Flickr de Chausiño, unas estupendas habas tiernas.