- ¿Que hay de comer?
- Ensaladilla, contesto.
- Bieeen
Más o menos esta va a ser la conversación cuando los chavales vuelvan de la piscina dentro de un rato con el apetito estimulado por el ejercicio en el agua. Si hay ensaladilla el resto ya no importa, así que hay que hacer una buena fuente, como siempre pasó en la casa de mís padres, donde todo el mundo se volvía loco por este plato.
Claro que no es una ensaladilla cualquiera. Yo no sé de donde sacó mi madre la receta, así que tendré que preguntarle. Desconozco si es herencia familiar, si la aprendió en Cuba, o cual es su origen. Pero lo que sí sé es que se trata de un plato delicioso, hasta vicioso, que gusta, y mucho, a todo aquel que lo prueba.
Pues aquí va la receta.


