Quinta do Buble (D.O. Monterrei), y Joaquín Rebolledo Barrica 2006 (D.O. Valdeorras), en las categorías de blanco y tinto respectivamente, fueron considerados los mejores vinos de Galicia en la XX Cata de los Vinos de Galicia, que finalizó hoy en Monforte de Lemos. Participaron 223 marcas de 156 bodegas.

Los restantes vinos premiados fueron los siguientes

D. O. Ribeiro

1º Acio de Ouro: Casal de Armán

2º Acio de Prata: Gomariz X

3º Acio de Bronce: Pazo Do Mar Expresión

D. O. Valdeorras

1º Acio de Ouro: Erebo

2º Acio de Prata: Viña Abad

3º Acio de Bronce: Viña Somoza Godelllo Selección

D. O. Rias Baixas

1º Acio de Ouro: Finca De Arentei

2º Acio de Prata: Martin

3º Acio de Bronce: Pazo da Bouciña

D. O. Ribeira Sacra

1º Acio de Ouro: Algueira

2º Acio de Prata: Adega Barbado

3º Acio de Bronce: Peza do Rei

D. O. Monterrei

1º Acio de Ouro: Pazo de Monterrei

2º Acio de Prata: Fragas do Lecer

3º Acio de Bronce: Ladairo Blanco

Cosechero blanco

1º Acio de Ouro: Viña Axentea

2º Acio de Prata: Castro de Lobarzan

Cosechero tinto

1º Acio De Ouro: Castro De Lobarzan

2º Acio de Prata: San Mamed

3º Acio de Bronce: Estrela

X Cata das Augardentes de Galiza 2008

Al mismo tiempo se realizó la X Cata das Augardentes de Galicia, en la que participaron 26 marcas, con el siguiente palmarés:

1º Pote de Ouro: Pazo Señorans

2º Pote de Prata: La Val

3º Pote de Bronce: Quenza


- Será roñoso, tres aceritunas para acompañar una caña de cerveza, dije aquel día de finales de 1976 en que unos amigos me llevaron a uno de los locales más curiosos de aquel tiempo en Madrid, una taberna en la que el tiempo se había detenido muchas décadas antes excepto para ir deteriorando la madera que componía la práctica totalidad del interior del lugar.

- Ya veremos si las acabas, contestó uno de mis amigos. Pues resulta que la labor no fue fácil, porque aquellas aceitunas picaban una auténtica barbaridad.

Pienso que el local se llamaba “Los Pepinillos” y estaba situado o en la calle Fuencarral o en Hortaleza, más o menos a la altura de la plaza de Chueca. Pero lo mismo que no estoy seguro del nombre ni del emplazamiento, tampoco sería capaz de asegurar que fuera completamente cierta la pintura que hoy haría, de memoria, de un local que desapareció poco tiempo después porque el edificio estaba en ruinas, casi como el local, y fue derribado para construir un edificio nuevo. Lo que nunca olvidaré es cómo picaban las aceitunas que ponían con la cerveza a los que se atrevían con el picante.

Otras olivas picantes que recuerdo muy bien las compraba en una tienda tradicional, especializada en encurtidos, al lado del mercado de Torrijos, en la madrileña calle de Hermosilla. Aceitunas aliñadas y picantes, aunque mucho menos que las de “Los Pepinillos”, ciertamente deliciosas.

Me vienen a la cabeza aquellas aceitunas picantes porque hoy encontré las de la fotografía, rellenas de jalapeño, en Mercadona. Sencillamente deliciosas para quien le guste el picante ligero, aunque los no aficionados siempre dirán que abrasan. Cuentos.



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