El Pazo de Baión, que en otro tiempo fue narco-residencia, queda finalmente en Galicia.

- No me irá a decir que un multimillonario quería trasladarlo piedra a piedra al otro lado del Atlántico.

Pues no señora, la cosa no va por ahí. Lo importante de Baión, a nuestros efectos, es que está rodeado de 20 hectáreas de viñedo incluido en la denominación de origen Rías Baixas que, finalmente, va a quedar en manos de una empresa gallega, Condes de Albarei, con la que competían empresas de la Rioja y de Cataluña.

Pienso que es importante que una propiedad tan singular como Baión quede en manos gallegas, pero eso no significa que la llegada de capitales foráneos a nuestro sector vitivinícola sea indeseable. Más bien todo lo contrario. Muchos de los grandes avances registrados en los últimos tiempos en los vinos gallegos vinieron de la mano de empresarios o enólogos no gallegos, que ven las cosas de diferente manera y aportan ideas nuevas y frescas. Bienvenidos sean, pero me alegro de que Baión siga siendo gallego.

San Juan. Si por el espacio adelante hay vida inteligente que nos pueda ver en la noche que se avecina, no dudo que exclamarán todos a una: ¿Están locos estos gallegos?. Desde las alturas esta noche Galicia debe ser un espectáculo semejante a un cielo estrellado, con miles de hogueras encendidas por todas partes.

Aquí, en la Amaía donde vivo, el espíritu minifundista llega hasta las hogueras de San Juan, de manera que cada grupito de casas, cada urbanización y cada casa aislada tiene su propia hoguera. Nada parecido al foleón de mi infancia en Ferreira do Valadouro, comunal, en medio de la plaza, en el que trabajábamos todos los chavales de la villa.

De un tiempo a esta parte a los foleós, cacharelas, luminarias o como llamen en cada lugar de Galicia se unen otras estrellas, menores en el brillo pero no menos importantes para los concurrente: las brasas para las sardinas y el churrasco.

A los más jóvenes les parecerá que la tradición de las sardiñadas de San Juan son cosa de toda la vida, pero la realidad es que se trata de una costumbre muy reciente. Con todos los reparos del mundo, y agradeciendo de antemano cualquier información adicional que me pueda llegar, yo me atrevería a decir que las sardiñadas comenzaron allá por la década de los setenta del siglo pasado. Es decir, hace entre 30 y 40 años.

Para mi libro “A cociña do Entroido e San Xoán” (Edicións Xerais) trabajé sobre el tema buscando información en periódicos gallegos de todo el siglo XX y parte del XIX. La primera referencia a una sardiñada en la noche del 23 de junio la encontré en La Voz de Galicia del 24 de junio de 1970, día en el que el periódico informa sobre el programa de fiestas de esta localidad pontevedresa, reproduciendo completo el programa de las mismas, incluso el del día anterior, 23 de junio, del que dice: “Por la noche, verbena a cargo de la orquesta ‘Venus’. Inauguración de extraordinario alumbrado. Quema del ‘lumeiro’ de San Juan, sesión de fuegos artificiales y ofrecimiento gratuito de sardinas a la brasa y vino del país”.

Cinco años antes (1965) el 24 de junio de 1965 Faro de Vigo informa de “La empanada de Cotomondongo”, asegurando que llevó 700 sardinas, cinco kilos de pimientos morrones y otros tantos de tomates, 18 kilos de cebollas y 8 litros de aceite. Según el periódico, es el sexto año consecutivo que, llegado San Juan, los vecinos de la calle José Antonio cuecen una monumental empanada de sardinas para la celebración. La información va acompañada de una fotografía de la empanada, de cinco metros de largo y setenta centímetros de ancho. Además, en la fiesta se consumió un jamón, 500 huevos y, como aperitivo, 60 kilos de pulpo.

Otro dato importante es la información sobre lonjas en los días próximos a San Juan. En la década de los sesenta los periódicos no informan sobre las ventas de sardinas, pero en la de los setenta el tema se repite año tras año:

Próximo el San Juan escasea la sardina. La Voz de Galicia, 23 de junio de 1973.

Las fiestas de San Juan y la escasez hicieron subir el precio de las sardinas. La Voz de Galicia, 23 de junio de 1974.

A mil pesetas la caja de sardinas. Las lumeiradas de San Juan provocaron el disparo de los precios. La Voz de Galicia, 24 de junio de 1975.

¿Quiere esto decir que la tradición gastronómica de la noche de San Juan nace en el último tercio del siglo XX?.

Pues definitivamente no. Para probarlo termino con la trascripción parcial de algunas informaciones sobre la noche de San Juan publicadas en periódicos gallegos:

“En las pendencias que se suscitaron intervinieron oportunamente los guardias de Seguridad, cuyo Teniente Sr. Fondado ha sostenido una celosa y activa vigilancia durante la noche, especialmente en las afueras, donde la costumbres de acabar la fiesta con fresas y cuchilladas es ya proverbial”. La Voz de Galicia, 24 de junio de 1888, hablando de A Coruña.

“Para San Juan. Se admiten hoy los encargos de Tartas, Ramilletes, Pastelones, Fiambres Parrulos, Novedades, Platos de todas clases, Bandejas, etc., etc.”. La Voz de Galicia, 23 de junio de 1903. Anuncio de la Casa Pelletier.

“No se permitieron las fogatas ni los petardos, pero se bailó hasta decir basta y se bebió sin tasa.
De madrugada, los trasnochadores se dirigen a San Juan de Filgueira para tomar la leche, cumpliendo así una tradición”
. La Voz de Galicia, 24 de junio de 1928, hablando de Ferrol.

“Finalizada la verbena la gente moza seguía trouleando hasta el amanecer al son de las guitarras, bandurrias y gaitas. Y luego se dirigían a Los Castros y a Eirís a comer las fresas en las propias plantas”. La Voz de Galicia, 1967. El periodista habla del San Juan de antaño.

“La costumbre de ir a comer las fresas hubo de extinguirse cuando estas dejaron de cultivarse por allí y por los otros lugares cercanos. Hace medio siglo aún se practicaba, pero ya había perdido la importancia de antaño”. La Voz de Galicia, 1969.

Pulpo á feira

No estoy muy seguro de si la forma de vida de los tiempos actuales está impulsando a la industria alimentaria a ofrecernos productos nujevos o es esa oferta la que nos está cambiando la manera de vivir. Pasa también, a veces, que los productos nuevos no son tal, sino que únicamente es nueva la presentación.

Pongamos por caso el pulpo á feira. De nuevo no tiene nada, aunque tampoco es tan antiguo como para decir que llevamos toda la vida comiéndolo.

- Sí señora, ya sé que usted lo come desde los seis años, y eso es toda una vida, pero quería yo hablar de la “vida” en términos históricos, y en ese aspecto la vida de un ser humano es un grano de arena en la playa de las Catedrales y con marea baja.

El pulpo á feira como hoy lo conocemos nació cuando el pimentón molido llegó a Galicia, posiblemente en el siglo XVIII. El comercio de pimiento seco y molido era muy importante en Herbón a finales del siglo, lo que lleva a pensar que algo también se debió fabricar en las orillas del Ulla.

Pero no busco yo aquí la historia sino la actualidad. Resulta que hace unos días vi en Hipercor, una vez más, pulpo á feira envasado al vacío y refrigerado. Un producto que no me interesa lo más mínimo, ya que el pulpo á feira o se come acabado de cocer o mejor es dedicarse a otro asunto. Pero algo me llamó la atención en aquel pulpo, no sé que, y víctima de nueve años de “master” en etiquetado por motivos que no vienen al caso, miré todas sus etiquetas. Y me sorprendí.

Primero porque el pulpo está elaborado y envasado en Málaga.

Segundo por su precio: 22,90 euros la bandeja de 300 gramos, lo que supone un total de 76,33 euros el kilo. ¡Y eso que estaba de oferta!

- Sí caballero, ya sé que usted compra lo que le da la gana y lo paga al precio que le piden, que para eso es usted un potentado, pero dejeme terminar…

Porque resulta que lo más grave del cuento es que en la etiqueta frontal dice clarito: “De Galicia a su mesa”. ¡Y yo pensando que la quinta provincia estaba en Buenos Aires cuando la tenemos ahí, a un paso, con solo doblar el mapa hábilmente!.

El producto se comercializa bajo la marca Peka2 Don Rodrigo y la empresas responsable es “Congelados Fripesca, S.L.”. Podemos darles las gracias por llevar el nombre de Galicia por el mundo adelante en comercialfripesca.com

Como no tengo foto del pekado pongo la última ración de pulpo á feira que me comí en el Mesón Concheiros (Santiago de Compostela)


Actualidad

    sígueme en Twitter

    © 2007 Colineta | Curved 3-Columnas por Felix Ker & JustSkins.| Traducido por Trazos Web & Arquitectura