- ¿Que hay de comer?

- Ensaladilla, contesto.

- Bieeen

Más o menos esta va a ser la conversación cuando los chavales vuelvan de la piscina dentro de un rato con el apetito estimulado por el ejercicio en el agua. Si hay ensaladilla el resto ya no importa, así que hay que hacer una buena fuente, como siempre pasó en la casa de mís padres, donde todo el mundo se volvía loco por este plato.

Claro que no es una ensaladilla cualquiera. Yo no sé de donde sacó mi madre la receta, así que tendré que preguntarle. Desconozco si es herencia familiar, si la aprendió en Cuba, o cual es su origen. Pero lo que sí sé es que se trata de un plato delicioso, hasta vicioso, que gusta, y mucho, a todo aquel que lo prueba.

Pues aquí va la receta.


Hace ya algunas semanas que hablamos de él en Arroz con Chícharos (Cadena Ser Galicia), y uno de los responsables de la firma aseguraba que se presentaría a comienzos de julio. Estoy hablando del primer yogur ecológico dirigido específicamente a los niños, con un planteamiento especialmente pensado para satisfacer las necesidades nutritivas de los más pequeños.

Finalmente la presentación va a ser el próximo 2 de julio en el ayuntamiento coruñés de Mesía, donde se encuentra la sede de Casa Grande de Xanceda, que es, junto con el aula de Productos Lácteos de Lugo (dependiente de la Universidad de Santiago de Compostela), la responsable del nuevo producto.

No es de extrañar que el nuevo yogur sea obra de esta firma gallega, en la actualidad el principal productor español de yogures ecológicos y una de las primeras en producción de leche ecológica.

Por lo que respeta al aula de Productos Lácteos, no es la primera vez que desarrolla productos que suponen una novedad mundial, como fue el caso del Laban de larga duración que produce la firma Feiraco.

El nuevo yogur de Casa Grande de Xanceda tiene incluso su propio blog.


Quinta do Buble (D.O. Monterrei), y Joaquín Rebolledo Barrica 2006 (D.O. Valdeorras), en las categorías de blanco y tinto respectivamente, fueron considerados los mejores vinos de Galicia en la XX Cata de los Vinos de Galicia, que finalizó hoy en Monforte de Lemos. Participaron 223 marcas de 156 bodegas.

Los restantes vinos premiados fueron los siguientes

D. O. Ribeiro

1º Acio de Ouro: Casal de Armán

2º Acio de Prata: Gomariz X

3º Acio de Bronce: Pazo Do Mar Expresión

D. O. Valdeorras

1º Acio de Ouro: Erebo

2º Acio de Prata: Viña Abad

3º Acio de Bronce: Viña Somoza Godelllo Selección

D. O. Rias Baixas

1º Acio de Ouro: Finca De Arentei

2º Acio de Prata: Martin

3º Acio de Bronce: Pazo da Bouciña

D. O. Ribeira Sacra

1º Acio de Ouro: Algueira

2º Acio de Prata: Adega Barbado

3º Acio de Bronce: Peza do Rei

D. O. Monterrei

1º Acio de Ouro: Pazo de Monterrei

2º Acio de Prata: Fragas do Lecer

3º Acio de Bronce: Ladairo Blanco

Cosechero blanco

1º Acio de Ouro: Viña Axentea

2º Acio de Prata: Castro de Lobarzan

Cosechero tinto

1º Acio De Ouro: Castro De Lobarzan

2º Acio de Prata: San Mamed

3º Acio de Bronce: Estrela

X Cata das Augardentes de Galiza 2008

Al mismo tiempo se realizó la X Cata das Augardentes de Galicia, en la que participaron 26 marcas, con el siguiente palmarés:

1º Pote de Ouro: Pazo Señorans

2º Pote de Prata: La Val

3º Pote de Bronce: Quenza


- Será roñoso, tres aceritunas para acompañar una caña de cerveza, dije aquel día de finales de 1976 en que unos amigos me llevaron a uno de los locales más curiosos de aquel tiempo en Madrid, una taberna en la que el tiempo se había detenido muchas décadas antes excepto para ir deteriorando la madera que componía la práctica totalidad del interior del lugar.

- Ya veremos si las acabas, contestó uno de mis amigos. Pues resulta que la labor no fue fácil, porque aquellas aceitunas picaban una auténtica barbaridad.

Pienso que el local se llamaba “Los Pepinillos” y estaba situado o en la calle Fuencarral o en Hortaleza, más o menos a la altura de la plaza de Chueca. Pero lo mismo que no estoy seguro del nombre ni del emplazamiento, tampoco sería capaz de asegurar que fuera completamente cierta la pintura que hoy haría, de memoria, de un local que desapareció poco tiempo después porque el edificio estaba en ruinas, casi como el local, y fue derribado para construir un edificio nuevo. Lo que nunca olvidaré es cómo picaban las aceitunas que ponían con la cerveza a los que se atrevían con el picante.

Otras olivas picantes que recuerdo muy bien las compraba en una tienda tradicional, especializada en encurtidos, al lado del mercado de Torrijos, en la madrileña calle de Hermosilla. Aceitunas aliñadas y picantes, aunque mucho menos que las de “Los Pepinillos”, ciertamente deliciosas.

Me vienen a la cabeza aquellas aceitunas picantes porque hoy encontré las de la fotografía, rellenas de jalapeño, en Mercadona. Sencillamente deliciosas para quien le guste el picante ligero, aunque los no aficionados siempre dirán que abrasan. Cuentos.


A finales de marzo escribía sobre unos supuestos “tacos de pulpo” que en la relación de ingredientes se declaraban como calamar y al final resultaba ser potón del Pacífico. Pues vuelvo sobre la cuestión, pero más preocupado todavía que entonces porque lo que ayer encontré en el supermercado va un paso más allá.

Mirando unas conservas de sardinas y caballas reparé en una lata, que podeis ver en la foto, que anuncia pulpo-calamar. Como estaba sobre aviso imaginé que este envasador de potón había decidido mejorar algo el etiquetado y tomé una lata en mi mano. Poner en la etiqueta pulpo-calamar y no simplemente pulpo lo considero una mejora en el etiquetado ya que llevará al consumidor a interesarse por saber ciertamente que hay dento de la lata, pero sigue siendo un etiquetado que parece engañoso: si dentro no hay pulpo no puede la etiqueta dar a entender que si, y menos con la foto que aparece en la caja.

El asunto es que cuando miro la lista de ingredientes, esperando encontrar el Dosidicum gigas, me doy de narices con una lista de ingredientes que dice pulpo, aceite vegetal y sal en cinco idiomas: castellano, francés, inglés, alemán y portugués. Pulpo, poulpe, octopus, polyfisch y polvo se puede leer en la declaración de ingredientes.

Abro la lata y encuentro lo que se ve en la siguiente foto. El peso escurrido es de 72 gramos y el precio de la lata de 75 céntimos, por lo que este falso pulpo sale a algo más de 10 euros el kilo. La textura y el sabor es el mismo que el del potón en conserva, una mierda, con perdón.

En la estantería inferior del supermercado se repetía la situación con otra lata similar, en este caso de Palacio de Oriente, a más de un euro la unidad.


Tapas y más tapas, todas pensadas para triunfar, se podrán degustar a partir de este fin de semana en Vigo y Santiago, en el marco de sus correspondientes concursos de tapas. En los dos casos el concurso continuará hasta el 13 de julio.

En el caso de Vigo es ya la tercera edición de un concurso que se limita al casco viejo de la ciudad y que cuenta únicamente con la participación de una docena de locales que servirán tapas diversas al precio de un euro.

Los locales participantes en el concurso vigués y las tapas que ofrecen son los siguientes:

La Carbonara, mini brocheta de carne con salsa al fungí
Creperie del Mar, crepe tartar o boursin de saumon
Hierba Luisa, calabacín al curry
Trastévere, filloa mixta
Marisquería Bahía, revuelto de zamburiñas al suspiro de pomarola y hierbas silvestres
Pinchos, pincho delicia de la Ría
Mama Oko, mini brocheta tandoori con salsa verde de cilantro
Vinoteca A Meiga, montadito A Meiga
A Curuxa, cojones de cura
Pita Tola, ceviche
La Comidilla, quevirantes
Alta Fidelidade, mejillones al estilo Alta Fidelidade
Gout Doux, mar adentro.

45 locales en Compostela

Por lo que respeta a Santiago de Compostela, en la primera edición del concurso de tapas “santiago(é)tapas” participarán un total de 45 establecimientos que ofrecerán más de un centenar de tapas diferentes.

Entre las novedades que presenta el concurso de Santiago está la creación del tapasporte, que permitirá acreditar el paso de los clientes por los diferentes locales de las rutas establecidos, de manera que habrá premios seguros para los primeros clientes que completen por lo menos una ruta de tapas.

En la web de santiago(é)tapas hay basta ya información sobre el tapasporte y su forma de uso y en breve podrán conocerse los locales participantes en el concurso, las tapas que presentan e incluso las recetas empleadas para su elaboración.

ÚLTIMA HORA: ya se pueden consultar en la web los locales participantes en el concurso santiago(é)tapas y sus propuestas


- Venga Xurxo, ve tu por el postre y trae Tarta de Santiago para todos.

Era la primera comida del viaje, pero después de una larga mañana de visitas a los arrozales de Pals (Girona) y a las plantaciones de manzanas y melocotones de la cooperativa Costa Brava, el ambiente en el grupo de periodista que viajábamos por el Ampurdán era ya muy distendido y se prestaba a las bromas.

- Eso sería la ostia, respondió Xurxo en el mismo momento en que la mitad de los comensales se levantaban de la mesa para ir al buffet en la busca de la crema catalana o las tartas diversas. Yo también fui en la busca de una pera al vino cuando me vi sorprendido por la llegada a la mesa de los postres de una ¡Tarta de Santiago!. Con mucho éxito por cierto.

Reímos con ganas la situación que recordaba a tantos restaurantes gallegos que en la sobremesa no se complican y sistemáticamente ofrecen tarta-de-santiago-tarta-al-guisqui-y-tarta-de-queso.

Fue el momento cómico de una estupenda comida. Evidentemente no es el buffet el mejor sistema para disfrutar del alta cocina, así que los miembros de Cuina de L’Empordanet recurrieron para la ocasión a los grandes platos tradicionales de la cocina ampurdanesa, en la que la gran protagonista es la mezcla de carnes y mariscos, encabezada por el pollo con cigalas, un plato excepcional.

Fue difícil para todos escoger ese día la comida y ya que la oferta era amplia y tentadora yo opté por pedir encarecidamente que me sirvieran solo un poquito de cada plato, para poder probar varias especialidades.

Así que comencé por la esqueixada y los embutidos del Ampurdán, espléndidos en los dos casos, y la escalivada, que no resistía la comparación con la que nos habían servido en la cena de la noche anterior.

Entre los platos fuertes no podía faltar esa maravilla que es el pollo con cigalas, espléndido aunque me tocó un trozo de pechuga algo cocido de más y, por lo tanto, seco. Y probé el conejo con caracoles y centollo que se puede ver en la foto, y el pato con conchas (mejillones). Estupendos los dos, pero sin llegar a la potencia y conjunción de los sabores del pollo y las cigalas.

Pero dejé pasar de largo el pollo al vino del Ampurdán, las manitas de cerdo asadas, las albóndigas de pescado azul, la sepia con guisantes, el suquet de caballa, el rape a la marinera, el pollo con bogavante, las habas y guisantes, las setas con verduras y los calabacines rellenos.

¡Aquello parecía una boda gallega!

Termino ya dejando aquí la foto de la Tarta de Santiago, sobre la que publico un reportaje en el número de junio de la revista Origen. Olvidé preguntar si andaba algún gallego por la cocina.


El Pazo de Baión, que en otro tiempo fue narco-residencia, queda finalmente en Galicia.

- No me irá a decir que un multimillonario quería trasladarlo piedra a piedra al otro lado del Atlántico.

Pues no señora, la cosa no va por ahí. Lo importante de Baión, a nuestros efectos, es que está rodeado de 20 hectáreas de viñedo incluido en la denominación de origen Rías Baixas que, finalmente, va a quedar en manos de una empresa gallega, Condes de Albarei, con la que competían empresas de la Rioja y de Cataluña.

Pienso que es importante que una propiedad tan singular como Baión quede en manos gallegas, pero eso no significa que la llegada de capitales foráneos a nuestro sector vitivinícola sea indeseable. Más bien todo lo contrario. Muchos de los grandes avances registrados en los últimos tiempos en los vinos gallegos vinieron de la mano de empresarios o enólogos no gallegos, que ven las cosas de diferente manera y aportan ideas nuevas y frescas. Bienvenidos sean, pero me alegro de que Baión siga siendo gallego.

San Juan. Si por el espacio adelante hay vida inteligente que nos pueda ver en la noche que se avecina, no dudo que exclamarán todos a una: ¿Están locos estos gallegos?. Desde las alturas esta noche Galicia debe ser un espectáculo semejante a un cielo estrellado, con miles de hogueras encendidas por todas partes.

Aquí, en la Amaía donde vivo, el espíritu minifundista llega hasta las hogueras de San Juan, de manera que cada grupito de casas, cada urbanización y cada casa aislada tiene su propia hoguera. Nada parecido al foleón de mi infancia en Ferreira do Valadouro, comunal, en medio de la plaza, en el que trabajábamos todos los chavales de la villa.

De un tiempo a esta parte a los foleós, cacharelas, luminarias o como llamen en cada lugar de Galicia se unen otras estrellas, menores en el brillo pero no menos importantes para los concurrente: las brasas para las sardinas y el churrasco.

A los más jóvenes les parecerá que la tradición de las sardiñadas de San Juan son cosa de toda la vida, pero la realidad es que se trata de una costumbre muy reciente. Con todos los reparos del mundo, y agradeciendo de antemano cualquier información adicional que me pueda llegar, yo me atrevería a decir que las sardiñadas comenzaron allá por la década de los setenta del siglo pasado. Es decir, hace entre 30 y 40 años.

Para mi libro “A cociña do Entroido e San Xoán” (Edicións Xerais) trabajé sobre el tema buscando información en periódicos gallegos de todo el siglo XX y parte del XIX. La primera referencia a una sardiñada en la noche del 23 de junio la encontré en La Voz de Galicia del 24 de junio de 1970, día en el que el periódico informa sobre el programa de fiestas de esta localidad pontevedresa, reproduciendo completo el programa de las mismas, incluso el del día anterior, 23 de junio, del que dice: “Por la noche, verbena a cargo de la orquesta ‘Venus’. Inauguración de extraordinario alumbrado. Quema del ‘lumeiro’ de San Juan, sesión de fuegos artificiales y ofrecimiento gratuito de sardinas a la brasa y vino del país”.

Cinco años antes (1965) el 24 de junio de 1965 Faro de Vigo informa de “La empanada de Cotomondongo”, asegurando que llevó 700 sardinas, cinco kilos de pimientos morrones y otros tantos de tomates, 18 kilos de cebollas y 8 litros de aceite. Según el periódico, es el sexto año consecutivo que, llegado San Juan, los vecinos de la calle José Antonio cuecen una monumental empanada de sardinas para la celebración. La información va acompañada de una fotografía de la empanada, de cinco metros de largo y setenta centímetros de ancho. Además, en la fiesta se consumió un jamón, 500 huevos y, como aperitivo, 60 kilos de pulpo.

Otro dato importante es la información sobre lonjas en los días próximos a San Juan. En la década de los sesenta los periódicos no informan sobre las ventas de sardinas, pero en la de los setenta el tema se repite año tras año:

Próximo el San Juan escasea la sardina. La Voz de Galicia, 23 de junio de 1973.

Las fiestas de San Juan y la escasez hicieron subir el precio de las sardinas. La Voz de Galicia, 23 de junio de 1974.

A mil pesetas la caja de sardinas. Las lumeiradas de San Juan provocaron el disparo de los precios. La Voz de Galicia, 24 de junio de 1975.

¿Quiere esto decir que la tradición gastronómica de la noche de San Juan nace en el último tercio del siglo XX?.

Pues definitivamente no. Para probarlo termino con la trascripción parcial de algunas informaciones sobre la noche de San Juan publicadas en periódicos gallegos:

“En las pendencias que se suscitaron intervinieron oportunamente los guardias de Seguridad, cuyo Teniente Sr. Fondado ha sostenido una celosa y activa vigilancia durante la noche, especialmente en las afueras, donde la costumbres de acabar la fiesta con fresas y cuchilladas es ya proverbial”. La Voz de Galicia, 24 de junio de 1888, hablando de A Coruña.

“Para San Juan. Se admiten hoy los encargos de Tartas, Ramilletes, Pastelones, Fiambres Parrulos, Novedades, Platos de todas clases, Bandejas, etc., etc.”. La Voz de Galicia, 23 de junio de 1903. Anuncio de la Casa Pelletier.

“No se permitieron las fogatas ni los petardos, pero se bailó hasta decir basta y se bebió sin tasa.
De madrugada, los trasnochadores se dirigen a San Juan de Filgueira para tomar la leche, cumpliendo así una tradición”
. La Voz de Galicia, 24 de junio de 1928, hablando de Ferrol.

“Finalizada la verbena la gente moza seguía trouleando hasta el amanecer al son de las guitarras, bandurrias y gaitas. Y luego se dirigían a Los Castros y a Eirís a comer las fresas en las propias plantas”. La Voz de Galicia, 1967. El periodista habla del San Juan de antaño.

“La costumbre de ir a comer las fresas hubo de extinguirse cuando estas dejaron de cultivarse por allí y por los otros lugares cercanos. Hace medio siglo aún se practicaba, pero ya había perdido la importancia de antaño”. La Voz de Galicia, 1969.

Pulpo á feira

No estoy muy seguro de si la forma de vida de los tiempos actuales está impulsando a la industria alimentaria a ofrecernos productos nujevos o es esa oferta la que nos está cambiando la manera de vivir. Pasa también, a veces, que los productos nuevos no son tal, sino que únicamente es nueva la presentación.

Pongamos por caso el pulpo á feira. De nuevo no tiene nada, aunque tampoco es tan antiguo como para decir que llevamos toda la vida comiéndolo.

- Sí señora, ya sé que usted lo come desde los seis años, y eso es toda una vida, pero quería yo hablar de la “vida” en términos históricos, y en ese aspecto la vida de un ser humano es un grano de arena en la playa de las Catedrales y con marea baja.

El pulpo á feira como hoy lo conocemos nació cuando el pimentón molido llegó a Galicia, posiblemente en el siglo XVIII. El comercio de pimiento seco y molido era muy importante en Herbón a finales del siglo, lo que lleva a pensar que algo también se debió fabricar en las orillas del Ulla.

Pero no busco yo aquí la historia sino la actualidad. Resulta que hace unos días vi en Hipercor, una vez más, pulpo á feira envasado al vacío y refrigerado. Un producto que no me interesa lo más mínimo, ya que el pulpo á feira o se come acabado de cocer o mejor es dedicarse a otro asunto. Pero algo me llamó la atención en aquel pulpo, no sé que, y víctima de nueve años de “master” en etiquetado por motivos que no vienen al caso, miré todas sus etiquetas. Y me sorprendí.

Primero porque el pulpo está elaborado y envasado en Málaga.

Segundo por su precio: 22,90 euros la bandeja de 300 gramos, lo que supone un total de 76,33 euros el kilo. ¡Y eso que estaba de oferta!

- Sí caballero, ya sé que usted compra lo que le da la gana y lo paga al precio que le piden, que para eso es usted un potentado, pero dejeme terminar…

Porque resulta que lo más grave del cuento es que en la etiqueta frontal dice clarito: “De Galicia a su mesa”. ¡Y yo pensando que la quinta provincia estaba en Buenos Aires cuando la tenemos ahí, a un paso, con solo doblar el mapa hábilmente!.

El producto se comercializa bajo la marca Peka2 Don Rodrigo y la empresas responsable es “Congelados Fripesca, S.L.”. Podemos darles las gracias por llevar el nombre de Galicia por el mundo adelante en comercialfripesca.com

Como no tengo foto del pekado pongo la última ración de pulpo á feira que me comí en el Mesón Concheiros (Santiago de Compostela)


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