Según leo en consumaseguridad, uno de los canales electrónico del grupo Eroski, las autoridades sanitarias de Canadá acaban de declarar el bisfenol A cómo sustancia peligrosa para la salud. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya anunció que va a revisar su postura respeto de este elemento, que por el momento es de uso legal.

El disfenol A está en la composición, entre otros, de biberones infantiles, materiales de envasado fabricados con policarbonatos, botellas de agua, recubrimiento interior de latas de conserva, etc. Evidentemente no todos los envases citados tienen porque contener disfenol A y las autoridades canadienses parecen actuar por prudencia ante posibles efectos negativos.

Casos como este se dan continuamente en la industria agroalimentaria. Las nuevas técnicas, los nuevos aparatos, los nuevos conocimientos permiten cambiar de idea de un día para otro y lo que ayer se consideraba inocuo hoy es peligroso.

El conocimiento de la alimentación y todo aquello que lo rodea avanza cómo todas las ciencias. Todavía recuerdo que cuándo era niño mucha gente moría de una enfermedad hoy desconocida: el “de repente”. Una enfermedad que desapareció cuando la gente comenzó a escuchar hablar del infarto, por ejemplo.

¿Imaginan ustedes la que se iba a armar si cualquier día nos llega otra noticia como la del bisfenol A pero protagonizada por la metilcelulosa?. No me cansaré de decir que en estos asuntos hay que ser muy comedido, pero cada día veo más imprudentes en la red.

A veces, algunos medios desinforman más que comunican, fundamentalmente por el desconocimiento de la realidad de tantos reporteros todoterreno que hay por las redacciones adelante. Tal es el caso del reportaje emitido por la TVG sobre la ausencia de productos gallegos en los supermercados, que se basa fundamentalmente en la ausencia de patatas, almejas y pimientos de Padrón.

Galicia no produce patatas extratempranas, como Andalucía, así que a mediados de mayo lo normal es encontrar en el mercado patatas procedentes de fuera. Cualquiera puede saber que en Galicia las patatas se recogen a partir de agosto, con algunas excepción como las patatas nuevas de la Isla de Arousa, que evidentemente solo llegan a mercados locales.

Por lo que respeta a los pimientos de Padrón, la futura denominación de origen establecerá en el 15 de mayo el comienzo de la temporada de comercialización. Estos días ya se pueden comprar pimientos de Padrón auténticos, pero no es fácil encontrarlos fuera de la zona de producción y a precios elevados.

Por lo que respeta a las almejas, muchas zonas tienen veda en los meses de abril y mayo.

En resumen, a día de hoy es casi imposible encontrar patatas gallegas o pimientos de Padrón auténticos en casi cualquier lugar del mundo, por lo tanto, difícilmente los va a haber en Vigo.

El reportaje, por lo tanto, caería por su propio pe si no fuera cierto que incluso en plena cosecha es más fácil encontrar patatas de fuera que gallegas en nuestros supermercados, cosa que pasa con los pimientos incluso en el mismo Padrón. Las almejas de Tarragona o italianas también tienen gran presencia en nuestro mercado, aunque en las épocas de mayor productividad de los bancos gallegos quedan un poco en minoría.

Parte de la culpa, naturalmente, es nuestra, de los consumidores, que transigimos con todo y no reclamamos ni de coña. Pero los de la gallega también podrían documentarse antes de preparar el reportaje, no vaya a ser que en agosto, para cubrir algún vacío informativo, saquen el gran reportaje-denuncia: imposible encontrar lampreas en toda Galicia. Como que la temporada va de enero a mayo.


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