Los primeros pimientos de Herbón ya están en el mercado, aunque por el momento no son nada fáciles de encontrar. Vayanse acostumbrando a la denominación “de Herbón” que es la elegida para la futura Denominación de Origen Protegida Pimiento de Herbón que intentará poner algo de orden en un mundo absolutamente dominado por los piratas.

Como dije, los primeros y auténticos pimientos de Herbón comienzan a salir al mercado, pero los falsos no lo abandonan en ningún momento. Está mañana anduve por la parroquia padronesa de Herbón y pude ver mucha actividad en invernaderos y tierras al aire libre. Gente dedicada fundamentalmente a la plantación de pimientos.

Y como en Padrón estaba todo cerrado (imagino que es fiesta local), entré en el primer supermercado que encontré al otro lado del río, en Pontecesures, ayuntamiento incluido en la futura D.O.P, junto con Padrón, Dodro, Rois y Valga.

Allí, en el supermercado, encontré estos “pementos Padrón”, con la etiqueta pegada que anuncia que “no pican”. “Vaya, en Cambados ya comenzaron a sacar pimientos masivamente”, pensé ante la etiqueta de HortaSalnes, así que cumpré una bolsa consciente de que no eran pimientos de Padrón lo que llevaba, pero imaginando que era gallegos. ¡Iluso!

Solo cuando llegué a casa se me ocurrió mirar el resto del etiquetado. Una etiqueta adhesiva de papel, estratégicamente situada por la parte de abajo del envase, anuncia que se trata de pimientos marroquíes. Así que me mosqueo y pienso que lo único que me falta es que me engañen en el peso.

La etiqueta anuncia 200 gramos de peso neto, es decir, 200 gramos de pimientos. Retiro el plástico que los envuelve y pongo la cajita en la balanza de mi cocina: 196 gramos, de los que hay que restar los 11 que pesa el envase, así que me llevé 185 gramos, un 7,5 por ciento menos de lo que me prometieron.

La caja costó 1,15 euros, así que pagué el kilo de pimientos a más de 6,2 euros. Las distribuidoras que compran pimientos en Herbón para envasarlos por su cuenta y venderlos con su marca pagaron el año pasado entre 60 y 90 céntimos el kilo, más o menos, así que el negocio es redondo.